algo que no podemos detener, algo que nos sucede y a pesar de nuestras débiles intenciones de modificarlo no alcanzamos la meta deseada: el cambio que sabemos beneficiará nuestra forma de experimentar el misterio de la vida y, por qué no, el misterio de la muerte. Digo débiles intenciones por qué si exploramos el hecho de que no podemos detener una situación, nos daremos cuenta de que la raíz se encuentra en una
Y se dice determinantes, porque hay tendencias adquiridas en el ser humano, que son comunes y se repiten en personas que vibran en frecuencias acordes con aquellas tendencias. Es decir que cada pensamiento es una vibración y que aquel que piensa o vibra se encuentra sintonizado con el mismo pensamiento o vibración y pasa a ser parte de una porción de una melodía cósmica de frecuencias multidimensionales, omnipresentes. Ahora, sabiendo que todo aquello es un juego de sincronización de frecuencias vibratorias, veremos el “elemento voluntad” como la herramienta para el viaje en el tiempo, que es aquel que sincroniza en un instante, el ahora, todas las vibraciones, pensamientos, formas, etc.
Por lo tanto es muy difícil que un vicio perdure en el tiempo cuando somos concientes de hacia dónde nos dirigimos, no importa las veces que caigamos, sabemos que siempre nos levantaremos y lograremos superar los más duros obstáculos que la ignorancia pone en nuestro camino.
Así, este vicio se resume en la imagen de un parásito que se encuentra en el clímax de su manifestación debido a la cura que ya esta siendo aplicada por quien lo padece.
He aquí, entonces, la lucha del ser humano: elevarse por sobre su naturaleza animal, instintiva, puramente mecánica que tiene como objeto satisfacer sus necesidades fisiológicas y existir; y remontarse así, a alturas desconocidas de misterios metafísicos y experiencias supersensoriales.
El camino lo han indicado muchos, y muchos otros lo han malentendido y malinterpretado. Básicamente se resume en las siguiente cita: “CONÓCETE A TI MISMO”
Indicando que la fuente de todos los misterios puede ser conocida, de manera eficaz y rápidamente al penetrar en los velos aparentemente infranqueables del subconsciente y el inconsciente, alcanzando una suerte de supraconciencia altamente focalizada.
Superando la capacidad de descripción literal, no queda más entonces que retirarse a la sutil melodía de la reflexión y luego al silencio alerta, vasto cosmos de conocimiento, de la contemplación de Todo Lo Que Es integrándonos en ESO.
Y las dos columnas simbólicas se unieron bajo la curva del arco ¡ Y entre las dos iba un camino de estrellas ¡ Desde aquel día de amor, quien buscó una orientación cierta para llegar a conocer intuitivamente, fue por este camino, siguiendo las pisadas y la sombra blanca de Cristo Redentor
(Valle-Inclán, La lámpara maravillosa, «Exégesis trina», V, Opera Omnia I, p. 123, Madrid, 1922)
Te doy el amor en el cual está contenido el sumo conocimiento. (…) Aquel que en el grano infinitamente pequeño de cada instante gozase en amor todas las vidas que una vez han sido, todas las que son, todas las que aguardan ser, volvería a transmutar el pan y el vino en la carne y la sangre del Verbo.(…) El Nazareno, por el amor, unidad y eternidad de su esencia, gozó la comunión con el Espíritu. Por el amor se convirtió en las ansias de todo lo creado y en la idea del Padre Creador
(Valle-Inclán, Op. cit., p. 124-125)
YO SOY OTRO TU